De la recuperación turística al reto de reconstruirse tras Otis

A finales de 2020, Acapulco enfrentaba uno de los momentos más complicados para su actividad turística debido a la pandemia por COVID-19. Las restricciones sanitarias redujeron la llegada de visitantes y provocaron que la ocupación hotelera descendiera hasta un 43.2 por ciento, además de la cancelación de la tradicional gala de pirotecnia de fin de año para evitar contagios.
Dos años después, el panorama comenzó a transformarse. En diciembre de 2022, el puerto alcanzó una ocupación hotelera cercana al 92 por ciento, mientras restaurantes, bares, discotecas y otros negocios turísticos recuperaban su actividad con una importante presencia de visitantes. También regresaron eventos emblemáticos como la gala de pirotecnia de fin de año.
Durante 2023, Acapulco mostraba señales de recuperación turística, luego de registrar temporadas vacacionales con mayor afluencia y derrama económica. Aunque persistían retos relacionados con seguridad, bloqueos y otros factores que impactaban la actividad, el sector empresarial mantenía expectativas positivas.
Sin embargo, la madrugada del 25 de octubre de 2023 marcó un nuevo punto de quiebre para el puerto. El huracán Otis, categoría 5, provocó una de las mayores afectaciones en la historia reciente de Acapulco, dañando gran parte de su infraestructura turística.
De acuerdo con estimaciones del sector empresarial, más del 80 por ciento de hoteles, restaurantes, bares, discotecas y establecimientos de hospedaje sufrieron daños totales o parciales, obligando a iniciar un proceso de reconstrucción que continúa en diferentes zonas del destino.
Para empresarios y prestadores de servicios turísticos, el impacto de Otis representa uno de los mayores desafíos que ha enfrentado Acapulco, pero también el inicio de una nueva etapa enfocada en recuperar la infraestructura, fortalecer la oferta turística y reconstruir la imagen del puerto que durante décadas fue uno de los destinos más reconocidos de México.
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