Rosca de Reyes: historia, símbolos y tradición del 6 de enero

La tradicional Rosca de Reyes tiene su origen en la época de la evangelización en México, cuando los frailes de distintas órdenes religiosas llegaron al país y sustituyeron diversas celebraciones dedicadas a divinidades prehispánicas por festividades cristianas, entre ellas la conmemoración de la Epifanía y el consumo de este pan emblemático.
Esta tradición está estrechamente relacionada con el pasaje bíblico del nacimiento del niño Jesús y la persecución ordenada por el rey Herodes, quien, temeroso de perder su reino ante la llegada del Mesías, mandó asesinar a los niños nacidos en ese periodo. El pequeño muñeco que se esconde dentro de la rosca simboliza al niño Dios, protegido por San José y la Virgen María para evitar su muerte.
La forma ovalada de la rosca representa el amor infinito de Dios, al no tener un principio ni un fin, mientras que las frutas cristalizadas que la decoran simbolizan las joyas de las coronas de los tres Reyes Magos. Los colores del acitrón y del ate rojo y verde representan valores como el amor, la paz y la esperanza.
Asimismo, se considera que los frutos cristalizados representan las distracciones del mundo que impiden encontrar al niño Jesús, y el acto de cortar la rosca con un cuchillo simboliza el peligro que enfrentó el Mesías al ser buscado por Herodes.
La tradición marca que el 6 de enero se comparte la Rosca de Reyes en familia o con amigos, y quien encuentra el muñeco del niño Dios se compromete a ofrecer tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria, cerrando así este ciclo de celebraciones.
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